Expertos prueban distintos herbicidas para controlar la Mostaza Negra en El Loa

Santos Gómez, agricultor de Chiu-Chiu, es uno de los afectados por la Mostaza Negra, él cultiva lechugas, cilantro, quínoa y cebollines. Desde hace un tiempo identificó la aparición de una planta que arrancó del suelo hasta tres veces, pero volvió a aparecer, ahora la maleza se asentó donde tenía los cebollines y se ubicó dentro de uno de sus invernaderos. Es la Mostaza Negra, que se instaló en tierras loínas y para controlarla se realiza una investigación que busca conocer en detalle su comportamiento y cuál es la mejor forma de control.

“La agricultura es nuestro sustento, así que esperamos que los expertos obtengan buenos resultados con este ensayo. Hace dos años, estamos combatiendo contra la planta y no lo hemos logrado. Espero que trabajando junto con las servicios del agro, INDAP e INIA encontremos una buena medida de control, porque es la única forma de preservar la agricultura de la Provincia El Loa”, dijo Gómez.

Esta es la función del Programa de Control Integrado de la maleza Mostaza Negra, iniciativa apoyada por el Gobierno de la Región de Antofagasta, el Consejo Regional, CORE que es ejecutado por INDAP e INIA. Esta última institución realizó el primer trabajo experimental de manejo, desarrollándose en predios de agricultores de Lasana, Chiu-Chiu y sector Cerro Negro en Calama, quienes han visto mermado sus cultivos.

La directora de INDAP de la Región de Antofagasta, Jannette Araya Villarroel, expuso que, “la aplicación de estos compuestos químicos no son la base del programa, son uno de los medios a evaluar en distintos estados fenológicos de la maleza que nos podría contribuir a controlar su ataque. Además, la autoridad del agro regional destacó que “es un programa integrado de prácticas agronómicas que entregará el mejor protocolo y con gran responsabilidad a nuestro medio ambiente”.

El procedimiento es una prueba al comportamiento que tendrá la Mostaza Negra, en todos sus estados, lo que permitirá observar su reacción ante los químicos que buscan evitar su crecimiento, especialmente considerando la etapa de rebrote en primavera. Los primeros efectos parciales se evidenciaron 15 días después de la aplicación.

Observación del tratamiento

Guissella Reyes, integrante del Programa de Control de Malezas del INIA Quilamapu Chillán, explicó que, “los pobladores están desesperados por encontrar una solución. Por lo que, las medidas que podemos realizar, no deben afectar aún más sus cosechas. Por eso, como primer paso, aplicamos nueve tipos de tratamientos, de los cuales ya tres evidencian una notoria reacción de la maleza, sobre todo en Lasana, ahí se nota más cómo actuó el tratamiento, por aplicarse en plantas verdes, demostrando amarillantamiento de las flores, hojas y tallo”.

Mientras que en Chiu Chiu, al momento de la aplicación “la maleza se encontraba en una etapa muy madura, casi secándose, pero hay tratamientos en los que se observan los primeros efectos. En Calama, se ven efectos también, pero en todos los lugares de aplicación antes mencionados debemos, esperar el comportamiento de la Mostaza Negra en primavera, así ver su capacidad de rebrote, así esperamos que uno o varios de los tratamientos reduzcan su incidencia al inicio de la temporada”.

En ese contexto, es importante saber cómo manejar esta especie, con el fin de minimizar sus daños en los predios.

Genoveva Amaro, agricultora de hortalizas de Chiu-Chiu. Hace dos años que no siembra, ya que su terreno, de una hectárea y media, está infestado por la maleza. Respecto a la aplicación del herbicida comentó que, “mi terreno es uno de los más afectados, por eso accedí a que fuera utilizado por los especialistas que están trabajando en encontrar una medida de control. Me siento tranquila ahora que vemos el apoyo de los servicios del agro, si bien, sabemos que la maleza no se va a ir, lo único que necesitamos es convivir con ella y no dejar nuestra tierra, porque ella nos permite cultivar y mantenernos económicamente”.

El Ministerio de Agricultura a través de estos organismos públicos del agro esperan con estas pruebas tener los resultados necesarios que les permitirán tomar las mejores decisiones para el control y contención de esta maleza en la zona. Así, con el apoyo de la ciudadanía se podrá mantener los cultivos tradicionales de la zona y todas las actividades ancestrales que están asociadas a la actividad agrícola y pecuaria de una zona que debe su origen a la actividad agropecuaria existente en el Desierto de Atacama.

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