Corte Suprema confirmó presidio perpetuo para el parricida del pequeño Mateo Riquelme

La Corte Suprema rechazó el recurso de nulidad en contra de la sentencia del Tribunal Oral en lo Penal de Calama que condenó a Cristián Riquelme Araya a la pena de presidio perpetuo por el parricidio de su hijo Mateo Riquelme Tejeda, ocurrido el 6 de diciembre de 2014.

En fallo unánime, la Segunda Sala del máximo tribunal -integrada por los ministros Milton Juica, Carlos Künsemüller, Lamberto Cisternas, Manuel Antonio Valderrama y Jorge Dahm- descartó vulneración de derechos del condenado al considerar dentro de los antecedentes para condenar declaraciones prestadas en el marco de una falsa denuncia de presunta desgracia del menor.

“A este respecto cabe señalar que en el motivo décimo cuarto del fallo impugnado, donde se describe forma cómo el tribunal formó su convicción, aparece que el acusado, desde el primer momento del procedimiento iniciado por presunta desgracia del niño Mateo Riquelme Tejada, se atribuyó la calidad de denunciante y/o testigo, entregando distintas versiones que obligaron al personal policial a abrir tantas líneas de investigación como dichos formulados por él. Ello queda de manifiesto, además, de la transcripción que el fallo realiza de los testimonios del referido personal, que dan cuenta de la transformación y/o sustitución sucesiva de la dinámica de los hechos, en virtud de sus declaraciones. Asimismo, de los mismos atestados de los funcionarios aparece que la diligencia de allanamiento del domicilio del sentenciado fue dispuesta en razón del empadronamiento que se hiciera en el sector para investigar la posibilidad de que el menor hubiera sido secuestrado, oportunidad en la que ubican a la testigo, señora Harder, que entrega información sobre el menor desaparecido y su verdadera residencia”, dice el fallo.

Agrega que: “De tales testimonios, entonces, se desprende que el sentenciado declaró en forma libre, voluntaria y espontáneamente sobre los hechos materia de la causa, en una primera ocasión como denunciante y en las restantes oportunidades como testigo, sin atribuirse participación en los hechos que denuncia, sino por el contrario, imputando participación a terceros. Por lo mismo, en forma previa a la época en que realiza tales acciones no tenía el carácter de imputado, lo que tampoco cambia por su relato, puesto que, como se indicó, no se incrimina sino que dirige la investigación en contra de personas ajenas a su núcleo familiar, lo cual descarta cualquier hipótesis de actuaciones engañosas de la policía tendientes a conseguir en forma ilícita un medio de prueba incriminatorio, sino que por justa causa de error se desconoce su real participación en los hechos, lo que ocasiona una falsa determinación de su verdadera calidad, como consecuencia del propio actuar del recurrente, sobre la base de la versión de los hechos por él entregada”.

Además se considera que: “de la simple revisión de la sentencia impugnada aparece que sin perjuicio de las diferentes e infructuosas diligencias dispuestas en virtud de los dichos prestados por el imputado como testigo para investigar la suerte del menor Mateo, lo cierto es que la declaración de la cual el tribunal extrae la mayor parte de elementos para la construcción del razonamiento que permitió desvirtuar la duda razonable es precisamente aquella prestada con todas las garantías que se reclaman y que contempla la ley procesal en el estadio en que ella fue entregada, esto es, en fase de investigación, lo que permite concluir que el vicio alegado – aún en el evento de estimarse configurado por hechos no atribuibles al condenado carece de trascendencia que se le atribuye para configurar la hipótesis de invalidación reclamada”.

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