Expertos explican fenómeno del “halo solar” que impactó a los antofagastinos

El halo se formó a 22 grados de distancia del Sol, debido a la refracción de la luz solar en cristales hexagonales suspendidos en nuestra atmósfera. Como referencia, lo que abarcas entre los bordes de tu mano, con el brazo extendido hacia el Sol, son aproximadamente 10 grados. Este halo se encuentra entonces a unas dos manos de distancia del Sol.

El fenómeno que observamos hoy recibe el nombre de “arco circunhorizontal”, el que popularmente también es conocido como “arcoiris de fuego”, y se reconoce porque el arco se forma más distante del Sol que en el caso de los arcoiris, y porque parece seguir una línea paralela al horizonte.

Es importante distinguir este fenómeno de un arcoiris, pues mientras en los arcoiris la dispersión de colores es causada por refracción de la luz solar en gotas de agua, estos arcos circunhorizontales (que técnicamente son “halos de hielo” en torno al Sol) se forman por la refracción de la luz solar en cristales de hielo planos, con forma de hexágonos, suspendidos en la atmósfera.

Los arcos circunhorizontales sólo pueden ser vistos en presencia de estos cristales de hielo y cuando el Sol está muy alto en el cielo, por sobre 58 grados de altura, de modo que no es posible verlos en cualquier época del año o desde cualquier latitud. Vale la pena aclarar que a pesar de su nombre popular, el fenómeno no tiene nada que ver con fuego sino que, como ya dijimos, con hielo. Tampoco existe relación alguna entre su aparición y otros fenómenos terrestres como movimientos sísmicos, etc.

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