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AntofaMigra: “Todos somos iguales”

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En el marco del proyecto AntofaMigra, recopilamos diferentes mensajes para visibilizar las experiencias de las personas migrantes en la ciudad.

Te presentamos el relato de Verónica Moro, de padre atacameño y madre boliviana, llegó a Chile pequeña pero ha conservado las costumbres de sus raíces con mucho entusiasmo, ya que actualmente trata de aportar a la multiculturalidad desde la Cocdae (Corporación Cultural de Danza y Artes Escénicas) donde es presidenta y como directora general en la agrupación folklórica Miisk’i Wayra.

 


AntofaMigra: “La discriminación no es sólo con los colombianos, sino que entre los mismos chilenos”

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En el marco del proyecto AntofaMigra, recopilamos diferentes mensajes para visibilizar las experiencias de las personas migrantes en la ciudad.

Te presentamos la opinión de Carlos Rojas, encargado de una concurrida peluquería en calle Uribe, hace ocho años que llegó del Valle del Cauca, y dice estar agradecido porque su trabajo le ha servido para mejorar la calidad de vida de su familia en Colombia.

 

AntofaMigra: “Estoy acostumbrada a que me discriminen, me da igual”

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En el marco del proyecto AntofaMigra, recopilamos diferentes mensajes para visibilizar las experiencias de las personas migrantes en la ciudad.

Te presentamos el relato de Susana Tocagona, otavaleña indígena de Ecuador, quien vive en Chile hace 21 años con hijos y nietos nacidos aquí, pero que lamentablemente ha sufrido discriminación por su vestimenta, idioma y color de piel.

 


AntofaMigra: “Sí, hemos sido muy discriminados”

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En el marco del proyecto AntofaMigra, recopilamos diferentes mensajes para visibilizar sus experiencias en la ciudad. En esta oportunidad, presentamos la opinión de Gladys Lupera, quien lamentablemente dice haber sufrido discriminación por vivir ser extranjera y vivir en campamentos.

 


AntofaMigra: “Creo que la gente antofagastina está en su derecho”

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En el marco del proyecto AntofaMigra, recopilamos diferentes mensajes para visibilizar sus experiencias en la ciudad. En esta oportunidad, presentamos la reflexión de Susy Chacolla Beltrán, dirigente social del Comité de Vivienda Rayito de Sol, quien comenta que lamentablemente hay personas migrantes que vienen mal informadas y eso perjudica a los que quieren seguir las reglas.


AntofaMigra: “La raza no existe, existen racistas”

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Tras recopilar la experiencias de personas migrantes en Antofagasta, todas cruzan el mismo sentimiento de superación que precisamente las ha llevado a dejar sus países de origen para alcanzar sus sueños.

En esta oportunidad, te presentamos la reflexión de Elizabeth Andrade, vocera del Movimiento de Pobladores por la Vivienda Digna y presidenta de la Colectividad de Peruanos Residentes.

 


Migrantes en Antofagasta: “El maltrato y la desinformación son pan de cada día”

  • Conchita de la Corte, jefa regional del Servicio Jesuita a Migrantes, explica que una de las principales brechas que enfrentan las personas migrantes es la falta de información y el traspaso de esta a los funcionarios públicos.

En Antofagasta el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) cumple un rol fundamental en la integración de los extranjeros, especialmente en los grupos más vulnerables, como es el caso del trabajo que se desarrolla en el Centro de Alojamiento Transitorio, donde familias pueden residir de forma gratuita.

Teniendo en cuenta estas dificultades, es que Conchita de la Corte, jefa regional de la fundación y migrante española, compartió las preocupaciones del servicio en la ciudad, donde el acceso a la vivienda es una de las principales problemáticas.

¿Cuáles son las principales brechas que enfrenta una persona migrante en Antofagasta?

Son muchísimas. El principal problema es el acceso a la vivienda, los altos precios no son el único inconveniente, pues varios son discriminados por el mero hecho de ser personas extranjeras y padecen numerosos abusos.

El colapso del Departamento de Extranjería es otra dificultad pues impide a las personas regularizar su situación migratoria, acceder a un permiso de trabajo o estampar su visa. A esto se suma la falta de información generalizada que es aún más grave en los funcionarios públicos, el maltrato y la desinformación son pan de cada día.

En temas laborales también se dan numerosos abusos y los empleadores tampoco están actualizados sobre cómo contratar a personas migrantes. Aún creen que es necesario que tengan visa o incluso una definitiva, cuando no es así.

Para que una persona migrante pueda ser contratada, sólo necesita un contrato u oferta laboral con la que solicitar una visa y el permiso de trabajo, esto la habilita para trabajar desde el mismo instante en que lo respalde.

En este sentido, ¿Cómo ven el avance de las políticas públicas en la región?

Desde Antofagasta han salido propuestas importantísimas, como la creación del rut provisorio que permitió a las personas migrantes inscribirse y atenderse en Fonasa.

Sin embargo, algo ocurre en el traspaso de la información a los funcionarios, pues diariamente vemos cómo en distintos centros de salud niegan la atención primaría e incluso la atención en urgencias a niños, porque su situación migratoria no está regularizada. Situación que se extrapola a cualquier servicio público.

¿Qué acciones realiza el SJM para fomentar la integración de las personas migrantes en Antofagasta?

Nuestra misión es construir una sociedad intercultural y eso va estrechamente de la mano de la inclusión de las personas migrantes, por lo que se realizan diferentes programas.

En el área social se asesora en trámites migratorios para generar las redes necesarias en temas de educación o salud, también está el programa laboral donde se promueve su inserción.

Además, tenemos el programa comunitario para ayudar a la convivencia entre residentes migrantes y chilenos en barrios y poblaciones.

¿Y en cuánto al Centro de Alojamiento Transitorio?

Contamos con un centro que permite a las familias con niños residir hasta un máximo de quince días de forma gratuita. También, recientemente, y gracias a la colaboración de otras empresas e instituciones, podemos otorgar canastas de alimentos a las familias más vulnerables.

Como novedad, este año formamos un grupo de jóvenes con el que trabajamos valores a través de talleres lúdico culturales, actividades que se desarrollan en el Centro Comunitario Óscar Romero junto a la Plaza Bicentenario.

¿Qué desafíos enfrentan como parte de la Mesa Intersectorial de Migración y Trabajo?

Uno de los principales desafíos que asumimos es la inserción laboral de las personas migrantes. Afortunadamente, la mesa es muy potente porque es la única instancia de participación en la que se dan cita instituciones públicas, empresas, la academia y la sociedad civil.

Se realizan cursos y capacitaciones para la inserción en el mundo laboral, a través de la obtención de un título o del emprendimiento.

Pronto ejecutaremos una desafiante encuesta, donde conoceremos datos laborales específicamente ligados a la migración en la región. Información que nos permitirá impulsar iniciativas con mayor acierto, proporcionando una fotografía regional.

Un desafío que está en marcha es el seminario sobre el proyecto de Ley de Migraciones, donde vamos a conocer las propuestas del sector público, de las empresas, de los sindicatos y por supuesto del tercer sector, en este caso del SJM.

A esta cita, inédita en el país, están invitados todos los parlamentarios de región para que debatan sus posturas. Sin duda, un espacio de reflexión y aprendizaje para todos los asistentes.

En relación al libro recientemente lanzado “Migración en Chile, evidencia y mitos de una nueva realidad”, ¿Qué temas sensibles esperan desmitificar?

En el libro se aborda la migración vinculada a temas como la educación, la salud, el empleo o la seguridad, donde precisamente por la falta de información hemos ido construyendo numerosos mitos que se han replicado sin pudor desde los medios de comunicación, nuestras instituciones y redes sociales.

Situación que nos ha impedido construir una sociedad justa que no denigre y discrimine a las personas migrantes.

En este libro, vamos a conocer el tremendo aporte fiscal que hacemos las personas migrantes y del que tan poco se habla, profundizando en lo que está en el fondo de toda esta estructura, el racismo.


“No tenemos por qué ser expertos en migración. Sobre todo en Chile, que no era un país receptor”

  • Víctor Flores, encargado de la OIM en Antofagasta, explica que para evitar los espacios de vulnerabilidad en la población migrante hace falta cohesionar la información disponible y así potenciar las políticas públicas desde un foco regional.

Desde el 2010 la Región de Antofagasta ha sido parte del nuevo flujo migratorio, realidad que se acentúo durante los últimos cinco años.

Según cifras que nos entrega Víctor Flores, encargado de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Antofagasta, la zona albergaría a 88 mil personas migrantes de acuerdo a las últimas estimaciones del Ministerio del Interior hasta diciembre del 2018.

Datos que sirven para caracterizar a la población migrante, pero que en palabras de Víctor, faltaría consolidar y articular junto a la demás información disponible, para la generación de políticas públicas regionales.

¿Qué acción debe abordarse con urgencia?

Lo más importante es poder producir primero información local, tenemos los datos del Censo (2017), pero esos datos están desactualizados, particularmente porque a partir de ese año se empieza a incrementar el flujo de venezolanos.

Hay información, el Censo a nivel nacional, la Casen con una aproximación de carácter regional, y estas estimaciones que ha hecho el Ministerio del Interior con el INE (Instituto Nacional de Estadísticas).

Pero no necesariamente esa información está consolidada, articulada, de manera que te permita hacer una caracterización más específica de la población migrante en la Región de Antofagasta, que no es la misma de otras regiones.

¿Cómo influye esto en la instauración de políticas públicas?

Cuando en tan poco tiempo cambian las características poblacionales, no es infrecuente que se produzca un desajuste en las políticas públicas que se están ejecutando frente a esta transformación.

Por ejemplo, en esta zona según la estimación del INE, hay más mujeres migrantes en proporción a todos los residentes migrantes del país.

Lo que te quiero decir con esto, es que es información que se obtiene sólo al indagar un poco más en lo que está disponible, pero hay muchos otros datos en la región que nos permitirían caracterizar de mejor manera. Y así poder determinar donde hay mayores situaciones de vulnerabilidad para poner el foco en las políticas públicas.

Y en cuanto al desarrollo productivo de la región. ¿Qué falencias ves en la información?

Desde el punto de vista del mercado laboral, sabemos que las personas migrantes están principalmente en el sector de comercio y servicio, pero teniendo mayor información nos permitiría monitorear, si efectivamente están demasiado concentrados, y si hay mucha mano de obra disponible para otros sectores.

Es frecuente, no sólo en Chile si no que en la migración en general, que las personas incurran en algo que se llama subempleo por competencia, o sea que entren a trabajar en algo para lo que están sobrecalificadas.

Conozco el caso de un chico venezolano que trabajó todo un año haciendo empanadas chilenas, las aprendió a hacer, le quedaron gustando, pero él es contador y tenía su propia empresa de contabilidad con su hermano abogado en Venezuela.

¿Quién pierde ahí? No sólo él, sino que también la economía local, porque tenemos un capital humano, una persona, que está siendo subutilizada. Desde sus competencias, podría ser una contribución más incidente en el mercado laboral y por ende en el desarrollo regional.

Hace poco firmaron un acuerdo de cooperación con el Gobierno Regional, ¿En qué línea va esto?

Dentro de los desafíos que tenemos como organismo internacional está fortalecer las capacidades de los actores públicos, ya que no tenemos por qué ser expertos en migración. Sobre todo en Chile, que no era un país receptor.

Entonces, necesitamos capacitarnos para comprender de mejor manera el proceso migratorio y su carácter multidimensional. Contar con estas herramientas nos va a permitir disminuir la percepción de desplazamiento, para que las personas sientan que el proceso de inclusión es equitativo.

Uno de los aspectos centrales que hemos conversado con las diferentes autoridades, es que estos procesos de capacitación, en la medida que los implementemos, vayan cubriendo los distintos niveles de funcionarios y autoridades, de manera que queden instalados.

 


Gobernadora y migración: “Chile es un país de puertas abiertas”

  • Katherine López, gobernadora provincial de Antofagasta, dice que no imagina al país como un lugar de puertas cerradas. Yo crecí con el “Si vas para Chile”, replica, “no concibo que se cambie ese concepto por algo que tiene que ver con piel”.

 

La mayoría de los habitantes en los campamentos de Antofagasta son personas migrantes, según la autoridad provincial, Katherine López, como gobierno están ad portas de dar una cifra más detallada.

Datos que aportarán a la solución habitacional que pretende brindarles el gobierno, pero que no ha dejado conforme a algunos sectores.

Al nombrarle la palabra “desalojo”, y el trauma que esto puede generar en niños y las familias migrantes que habitan estos campamentos, la gobernadora explica que deberían tener más temor sobre los riesgos que corren al intervenir las matrices de agua o vivir en zonas con torres de alta tensión.

Se habla de campamentos que tienen que ser erradicados con urgencia. ¿En qué etapa están en esta materia?

Es un trabajo que está llevando a cabo a largo plazo con el seremi del Minvu, Julio Santander, y nosotros desde la gobernación apoyamos todo el trabajo que está realizando.

Nosotros dentro de la problemática de los campamentos y que tiene que ver con que muchos de los asentamientos no cumplen con las condiciones necesarias, tenemos súper claro que erradicarlos de ahí, eh ¿A dónde?, o sea ¿Los vamos a sacar de un lugar y los vamos a trasladar a otro?

Por lo tanto, se ha hecho esta mesa de trabajo que lleva el Minvu, para encontrar una solución habitacional para ellos y hacer una erradicación como corresponde.

¿Y en cuánto al plan de catástrofes?

Nosotros ofrecemos medidas de mitigación, no es una planificación de control de riesgos, porque la única forma de controlar el riesgo es erradicar a las personas de ese sector. Pero entendemos que estas personas por sus condiciones no pueden acceder a una vivienda pagada, no pueden acceder a un arriendo, etc.

Son muchos extranjeros que vienen con el sueño de que en Chile van a conseguir mejores condiciones de vida y llegando acá se dan cuenta que los arriendos son muy caros, que en realidad el costo de vida en nuestra región es mucho más elevado de lo que a ellos les dicen. Por lo tanto, acceder a un tipo de vivienda más consolidada para ellos no es una prioridad, prefieren tener un techo a estar seguros.

La mayoría de los campamentos tiene sus comités de vivienda, llevan cinco o diez años postulando y haciendo la fila. Por lo tanto, deben estar dispuestos a ahorrar y a ponerse en la fila.

Lo que sí, la región tiene un déficit que hemos reconocido y que nosotros como gobierno heredamos, pero en el que estamos dispuestos a poner todos nuestros esfuerzos para salir.

¿Qué acciones realizan para que las personas migrantes que viven en campamentos manejen los riesgos a los que se exponen?

Dentro de esta mesa de criticidad se está trabajando con algunas ONG que se encargan de estas capacitaciones.

Niños migrantes y la vida en campamentos

Según la gobernadora, la Oficina de Protección de Derechos (OPD) antes de esta administración atendía 35% menos de casos. Además, explica que abordan la defensa de los derechos de los niños pero sin enfocarse en un grupo específico, aunque la mayor cantidad de denuncias por vulneración provendría de los campamentos.

¿Qué opinión tiene sobre el trauma que representa para un niño ser desalojado?

La verdad es que nunca hemos recibido algún caso de niños que se sientan atemorizados porque los van a desalojar. Yo creo que entre un desalojo y un aluvión, el niño debería de tenerle más miedo al aluvión, el niño debería tenerle más miedo a que se rompa el cable del tendido eléctrico y que eso genere una electrificación del campamento o un incendio. A ese tipo de cosas, esos niños deberían tenerle miedo.

Están las matrices de agua que abastecen a toda la provincia de Antofagasta, y la verdad es que estos campamentos las pinchan para sacar el agua y con esto existe la posibilidad de que estas matrices se puedan reventar en algún momento, lo que puede provocar un aluvión mecánico que va ser de proporciones impensables y consecuencias trágicas.

Xenofobia del antofagastino de a pie  

 La gobernadora Katherine López, asegura que han identificado los factores que influyen en esta discriminación y que han aprovechado el poder que tiene la gobernación para hacer algo.

¿Cuál es su opinión personal sobre la xenofobia?

Cuando asumo el cargo hace un año atrás, claro que sentía ese tipo de discriminación y la verdad es que había un ensañamiento contra las personas extranjeras.

No concibo a mi país siendo un país de puertas cerradas o xenófobo, o sea yo crecí con el “Si vas para Chile” “Y verás como en Chile quieren al amigo cuando es forastero” (vals de Los Huasos Quincheros).

Para mi eso es Chile, crecí con esa identidad, por eso no concibo que se cambie ese concepto por algo que tiene que ver con piel. Creo que es necesario que conversemos, que nos sentemos a la mesa para trabajar los distintos factores que pueden provocar ese tipo de molestia hacia los chilenos.

¿Qué factores son los que influirían?

Básicamente, las familias chilenas son personas aclanadas que no nos gusta el ruido o ese tipo de cosas. Entonces cuando nos encontramos con  vecinos que son más alegres, que les gusta la música más alta y tener una vida de festejos más efusivos, ahí está el choque.

Para mi lo ideal sería sentarnos a conversar y ver como llegamos a un consenso. Por ejemplo, nos encontramos con que había mucho disgusto de las personas porque transitaban por la calle Washington y se encontraban con la tremenda fila del Departamento de Extranjería, que daba la vuelta hasta San Martín en algunas ocasiones.

Por eso, una de las cosas que hicimos fue sacar las filas, entonces todas las personas que pasan por ahí ya no ven eso. Porque la gente se hace una idea por lo que ve.

¿Se refiere a la transformación digital?

Como tú bien dices, se implementó el sistema para sacar horas por Internet y se adhirió a la transformación digital, cambio que le entrega dignidad a las personas porque como gobierno eso es lo que buscamos, la dignidad de las personas.

Algo que también ha ayudado son las redes sociales, comenzamos de cero con el fanpage de la gobernación donde la mayoría de los usuarios son extranjeros. Ellos buscan precisamente información oficial de las autoridades para hacer toda la tramitación que les corresponde.

El discurso tiene que ser uno solo, yo aquí no me pierdo, independiente si el presidente (Piñera) lo haya dicho y que yo sea la gobernadora o Katherine López, siempre voy a tener el mismo discurso, Chile es un país de puertas abiertas.

 


Ahora la fila es virtual: “Extranjería sigue siendo lo que fue históricamente, un canje político”

  • “Nuestra migración históricamente ha sido boliviana, no todos están alfabetizados digitalmente, muchos vienen de las zonas rurales. Entonces, cómo le dices a ellos que tomen una cita por internet”.

“He hablado con muchos extranjeros que me contactan por redes sociales y la fila que tú no ves es una fila virtual”, de esta manera describe el proceso de transformación digital, María Gloria Lazcano, jefa de Extranjería en Antofagasta hasta el año 2018.

Para ella, en el período que Fabiola Rivero fue gobernadora provincial, había un plan para profesionalizar el servicio e ir consagrando derechos que respetaran a las personas migrantes.

Intención que con su salida se habría visto mermada, ya que varios de los puestos serían ocupados por canjes políticos en el presente.

¿Cómo ves la evolución en la tramitación de las visas y la eliminación de las filas?

 He hablado con muchos extranjeros que me contactan por redes sociales y la fila que tú no ves visual es una fila virtual, con una incertidumbre total. Muchos están pagando a tramitadores, porque para ellos es la única forma de acceder al servicio.

Una vez que entra esta administración (nuevo período presidente Piñera), a mi me exigen eliminar la fila, porque no era visualmente atractiva. En vez de preocuparse de que efectivamente se resolviera el problema.

Entiendo que no era digno una fila de 300 personas, pero esas 300 personas se iban con una solución y una respuesta.

¿Cuáles fueron los avances en el período que estuviste en el servicio?

Entré a trabajar en el 2014 como oficial administrativo y la gobernadora (Fabiola Rivero) crea una unidad especial de Derechos Humanos enfocada en migración, donde contrató a tres egresados de derecho, a sabiendas de que habían muchas temáticas que vulneraban a las personas migrantes.

Así influye la política pública de gobierno en los cambios, ya que había interés en respetar los derechos y consagrarlos más que en las obligaciones.

En Antofagasta fue casi un plan piloto, porque se logró cambiar el sistema de Fonasa y asegurarles el acceso a la salud desde que empiezan a cotizar y no desde que obtuvieran su cedula de identidad, lo mismo en educación.

¿Qué explicación le das a tu salida del Departamento de Extranjería?

Hay varias cosas en realidad, en un principio fue quizás una decisión de la UDI porque querían poner a alguien de su partido. Tengo mis pensamientos claros, pero no pertenezco a ningún partido político y cuando trabajé, recibí gente de izquierda, de derecha y de centro, porque la migración es un tema transversal.

Lo que me sorprendió fue que me llamaran del mismo gobierno desde la Intendencia, y ellos estuvieran más impactados que yo con mi salida. Fue una decisión netamente de la autoridad de turno (gobernadora Katherine López) y en realidad sólo ella pierde.

Es más, alguien con quien había trabajado como dupla, que me lo habían puesto, era Roberto Soto (concejal UDI) y él me llama, me dice, estoy helado me acabo de enterar. Entonces me quedan mis dudas de qué fue, no sé si fue político, o si ellos te mienten cuando te llaman.

¿Piensas que esas decisiones han influido en el actual desempeño de la unidad?

Lo que yo vi como hasta junio o julio, es que seguía firmando uno de los funcionarios más antiguos y no la nueva jefatura. Es un área muy técnica, yo no desmerezco el trabajo de la colega de ahora, pero aprender Extranjería, creo que cuando recién llevaba dos años pude decir que si sabía, porque antes es un aprender constante.

Ahí tú te das cuenta cuando se utiliza el servicio como un canje político, porque contratan a la gente que ayuda en la campaña, a diferencia de llevar personas que efectivamente fueran a desempeñar el cargo y les gustara el tema migratorio.

Uno ve el cambio ahora que se eliminó el “plan migrante”, que buscaba profesionalizar el servicio. Si bien había uno de los chicos que su función era más política, el resto netamente eran egresados que se preocuparan de resolver visas, evitar las vulneraciones de los derechos de los niños, porque ese plan iba enfocado casi netamente en niños.

Por el contrario, sigue siendo como fue históricamente Extranjería, un canje político para asegurar los cargos de quienes le hicieron la campaña.

Ahora la fila es virtual

María Gloria, que actualmente imparte clases de derecho migratorio en la Universidad de Antofagasta, explica que luego de su salida en Extranjería, los constantes llamados de personas migrantes para resolver dudas la motivaron a crear junto con una colega, Paniri Consultores, propuesta especializada en capacitar sobre la materia.

¿Qué opinión tienes del cambio en los tiempos de espera?

La disminución en la fila debería generar un efecto inmediato en el ingreso de solicitudes. Nosotros atendíamos diariamente 500 personas, ahora creo que las citas no son más de 200.

Acabo de presentar un reclamo de personas que pidieron cita en junio y hasta la fecha no les otorgan la hora. Son dos meses que están esperando un acceso al servicio.

Por lo tanto, un trámite que se demoraba 90 días antes, ahora se demora casi 150.  Si entras a la página no hay cita, te dicen que de aquí a dos meses recién te pueden responder si te dan una, y si logras que te den una, lo más probable es que sea para un mes más.

¿Qué vulneraciones genera esta demora para las personas migrantes?

Por ejemplo, en cuanto a las visas definitivas, están ingresando recién las de enero a trámite. Son nueve meses que andan con un papel que es un voucher de correo para algunos, y para los que hicieron el trámite en línea, un certificado de envío que significa sólo que el papeleo se envió.

Tengo un joven que está muy desesperado porque pasó todas las pruebas de un trabajo, él postuló a la definitiva como hace cinco meses más o menos, y cuando pasó todo el proceso de selección le pidieron su cédula de identidad, pero como no la tenía perdió todo.

A mi muchos me contactan como asesoría porque llevan dos meses esperando la cita y lamentablemente los procesos son breves. Tienes 90 días para tramitar una visa si eres turista.

Entonces, tú no ves que ese acceso a la información efectivamente se haya solucionado.

No, porque además no hay cursos, no existe una política. Al contrario, he sido contratada en dos oportunidades para hacer charlas a la Corporación Municipal porque la gobernación no ha accedido a hacerlas.

Lo ideal habría sido acompañar esta transformación digital con capacitaciones. Este cierre del servicio que se limita sólo a las citas por internet, genera que las personas que no tienen acceso estén desesperadas buscando la información.

Nuestra migración históricamente ha sido boliviana, no todos están alfabetizados digitalmente, al contrario, muchos vienen de las zonas rurales, de la selva, inclusive hablan otros idiomas. Los ecuatorianos que llegan, muchos son indígenas, entonces cómo le dices a ellos que tomen una cita por internet.

 


Andii Whitte: “Muchas veces me defendí a golpes por ataques xenófobos”

Si has visto alguna vez el Matinal de Antofagasta TV, seguramente la letra de la canción “Haters”, va a ser familiar para ti.

“Mucho envidioso frente a mi, pero ellos me dan lo mismo”, reza el hit del trapero que en el liceo tuvo que defenderse muchas veces a golpes por ataques xenófobos.

A los ocho años llegó para vivir con sus papás en Antofagasta, ciudad que hizo suya convirtiéndose en un fenómeno de este subgénero musical, con más de 20 mil visitas en su canal de Youtube.

¿Cómo empezaste a hacer música?

En el 2009 hice mis primeras incursiones en el mundo de la música, con reggaetón. Pero fue hasta el 2018 que subí mi primer sencillo de trap, con ese video he logrado miles de visitas.

Yo mismo implementé un mini estudio de grabación y una sala de ensayos. Además me ha servido trabajar en Antofagasta TV, donde soy camarógrafo y me dan la oportunidad de mostrar mi talento.

Igual es difícil financiar todo, en mis horas libres soy Uber también. Quiero poder expandir mi carrera musical desde Chile al mundo.

¿Por qué llegaste a Antofagasta?

Estuve un año al cuidado de mi abuelo en Cali junto a mi hermano mayor. Mis papás decidieron venirse en el 2004.

Creo que fuimos parte la primera oleada de colombianos que llegaron hasta la ciudad para buscar una mejor calidad de vida.

¿Fue difícil adaptarte tan chico?

Llegué al Liceo de Hombres Mario Bahamonde Silva, ahí sufrí discriminación, me hacían bullying. Lo de los extranjeros era un tema nuevo y mis compañeros del colegio no entendían nada.

Muchas veces me defendí a golpes por ataques xenófobos, pero de a poco me fui integrando y pasé a ser uno más.

¿Y cómo fue esa situación para tus padres?

Eso fue una etapa, nos sentimos chilenos por adopción porque ya llevamos 14 años en Chile.

Mi madre tiene un salón de belleza y mi padre trabaja como garzón en la Caleta Coloso. Además, hace siete años que obtuve mi carnet de identidad y residencia definitiva.

El sueño de ser artista

En sus redes sociales, Andii reconoce que aún queda mucho camino por recorrer, la energía de sus 22 años no le permite quedarse atrás y cree que ser perseverante lo va llevar al éxito.

En julio tuvo la oportunidad de compartir escenario y romper la tarima junto a Pablo Chill-E, uno de los nombres más conocidos en la incipiente industria del trap chileno.

 


William Cuervo: En Bogotá hablaban de Antofagasta como la Dubai chilena

Estudió periodismo deportivo, pero por su estilo podría ser confundido más con un futbolista o artista del trap, sus coloridos tatuajes muestran el gusto por el deporte y hasta cambios de ideología, gracias a la madurez que le ha dado el paso del tiempo.

Hace cinco años que William Cuervo Verano dejó Colombia con la ambición de cumplir un sueño, ideal de vida que al parecer no se ha cumplido del todo.

 

¿Es difícil ser una persona migrante en Antofagasta?

Hoy hay menos trabajo y disminuyeron los sueldos, lo que ha provocado el aumento del trabajo informal. Eso sí para enviar el dinero a Colombia es bueno, porque el cambio es ventajoso. En mi caso, el dinero que yo ganó acá, lo guardo y ahorro.

Cuando tomé el bus en Bogotá para venirme, subimos sólo dos personas con rumbo a Chile. Al avanzar hasta Cali, el bus se llenó de compatriotas que venían a buscar mejores condiciones.

Ese año en el 2014 había más posibilidades, pero ahora ha disminuido la entrada de colombianos y aumentó la llegada de venezolanos por las razones por todos conocidas.

¿Cómo era tu vida en Colombia?

Cuando terminé de estudiar me puse a trabajar en un call center, porque no encontré ninguna oportunidad en lo que estudié.

Después emprendí un negocio, tuve una farmacia, ahí un amigo me contó sobre Chile. Había un artículo del diario El Tiempo que decía que en Chile había trabajo, y que a Antofagasta la consideraban la Dubai chilena.

¿Eso te motivó a dejar tu país?

Mi intención era poder trabajar como periodista deportivo que es la carrera que estudié en mi país. Además la situación económica no era la mejor.

Una noche investigué  por internet acerca de las posibilidades de trabajo en Chile y al otro día inicie viaje con destino a Antofagasta.

Tuve problemas para ingresar porque me vine como turista. En el paso Chacalluta no pude acreditar que me iba a devolver, por eso me regresaron a Tacna, pero al tiempo pude ingresar a Arica donde conocí a unos amigos que me compraron un pasaje para venirme a Antofagasta y me dieron hospedaje.

¿Cómo fue tu llegada? ¿Te cósto encontrar trabajo?

Cuando llegué duré una semana en una empresa de reparto de carne, después un año y medio me quedé trabajando en construcción. Hasta que en marzo del 2016 entré a trabajar en Antofagasta Televisión, al principio como operador de transmisión y ahora como camarógrafo.

¿Te has sentido discriminado?

Cumplí 5 años y 6 meses en Chile, y sólo he sido discriminado en algunas situaciones específicas. En algún momento quise volver a mi país, pero ya no quiero.

Hace dos años que obtuve la residencia chilena, y ahora mis intenciones son las de en algún momento vivir en Europa.


 

Arrancar de Venezuela: “Te podían hasta matar por un par de zapatos”

 

  • Pedro Bustamante, relata como fue cambiar el verde tropical húmedo de San Juan de Colón por la aridez desértica de Antofagasta.

 

Cuando comenzó el año la opinión pública hablaba de una obsesión de los medios por ilustrar la situación política de Venezuela, meses después la crisis migratoria estalló en Tacna.

Un hombre que vivió de cerca lo que describe como “arrancar por tierra”, es Pedro Bustamante, ingeniero agrónomo que a sus casi 50 años, asegura que “ya no se podía hacer nada” para subsistir en San Juan de Colón, localidad cercana al límite con Colombia en Venezuela.

Apesadumbrado, lloró varias veces mientras relataba como fue dejarlo todo. Sin embargo, al consultarle si creía necesario algún apoyo psicológico, contestó que no, expresando que no puede flaquear.

Para emprender el viaje vendió dos vehículos con los que reunió 3.600 dólares, dinero que gastó casi en su totalidad para cruzar Sudamérica junto a su esposa e hijo de doce años.

Pedro, ¿Cuándo decidiste dejar Venezuela?

Creo que es de la noche a la mañana cuando uno dice vámonos, pero se va madurando a medida que la situación te golpea, a medida que la situación te cohíbe o te quita esa forma de vivir dignamente.

La situación determinante fue que a pesar de que teníamos buenos ingresos, llegó el momento en que ya no se podía hacer nada, yo ya no podía mover un vehículo para ir a trabajar porque no había bencina, porque tenía que hacer 3, 4 y 5 días de fila para que me vendieran 10 litros de gasolina en una estación de servicio de un país petrolero.

No habían llantas, no se conseguían repuestos, si dejabas el auto mal estacionado, te robaban el auto. No podías salir a comerte una hamburguesa o tomarte un café y dar la espalda a la calle, porque te robaban, te atacaban, te tumbaban el teléfono, o sea te podían hasta matar por un par de zapatos.

Decidimos y nos arrancamos por tierra.

¿Cómo fue eso? ¿Arrancar por tierra?

Es difícil, porque ya en el tiempo que nosotros resolvimos venirnos, había mucha gente migrando, demasiado, la frontera estaba colapsada.

Nueve días nos demoramos en total, porque a mi esposa se le hinchaban los pies.

 ¿Todo ese viaje lo hicieron en bus?

Sí, se compra un pasaje que atraviesa todo Colombia y llega a Ecuador. Luego de Ecuador a Perú y así sucesivamente hasta llegar a la frontera con Chile en Tacna.

En esa ciudad está la mayor incertidumbre de si vas a poder ingresar o no. Pero bueno, revisaron todos los papeles, vieron que éramos profesionales, que veníamos con el niño, que teníamos todo en regla, y no hubo ningún problema.

¿Por qué llegaste a Antofagasta?

Aquí vive mi hermano, por medio de él comenzamos a conocer gente. Una de las primeras personas que conocimos y que ha sido como un ángel para nosotros, es el padre Juan Agustín Bravo, por medio de él conocí la Fundación Recrea y al padre Felipe Berríos (se emociona).

Entre lágrimas, continúa el relato de su experiencia.

Es fuerte porque se tiene una calidad de vida allá, se dejan muchas cosas, padres hermanos (solloza con dolor). Pero he sido bendecido.

¿Sí? Pregunto, con un poco de incredulidad.

Es fuerte, no se espera uno esto, a mi edad, tener profesión, una empresa, casa propia, vehículos. Y dejar todo para empezar de nuevo a mi edad, no por lo material pero si porque uno lucha como persona, como familia, para establecerse, entonces llegar aquí, empezar de nuevo con las manos vacías es fuerte.

¿A qué te dedicabas en Venezuela?

Aparte de ser ingeniero agrónomo también soy licenciado en educación, y empecé una maestría en nutrición animal, pero por el tema de la migración me tocó dejarla.

Tuve la oportunidad de trabajar en una universidad por mi experiencia, aunque la universidad es del gobierno y yo soy opositor.

Cuando el vicerrector me llamó le expliqué, que yo no me iba a colocar una franela roja, ni iba a ir a marchas ni a nada del gobierno, pero él se quemó las manos por mi y me contrató.

Incluso fui coordinador de un proyecto del gobierno que se llama “Todos las Manos a la Siembra”. Viajaba y me tocaba tener reuniones con Chávez al principio, también con Maduro después. Pero lo dejé porque ya eran mentiras lo que se hacía.

Había que armar una muestra agroalimentaria, entonces iban y compraban porotos, compraban el arroz y compraban las conservas, les hacían un envoltorio e iban y mostraban por televisión esa mentira.

Después de eso formé mi empresa de jardinería, donde me iba bastante bien, pero como te dije hubo un momento en que ya no se podía salir a trabajar porque ni bencina había para las camionetas.

¿Y qué ha sido lo más difícil en Antofagasta?

Encontrar empleo, hay algo aquí en Chile que como que se contradice, digo yo, por lo que veo, porque si tú no tienes permiso de trabajo no te dan el empleo. Pero si tú no tienes un contrato de trabajo no te dan permiso. Entonces yo decía, pero qué voy hacer.

Se me ocurrió preguntar donde comienza Antofagasta, agarré una micro y me quedé en Coloso con una carpeta llena de currículos explicando mi experiencia en jardinería.

Me vine caminando y en todos esos condominios del sur iba dejando un currículum. Hasta que un cliente me llamó, me preguntó si yo sabía programar riegos, ese fue mi primer trabajo.

El dueño de la casa donde arrendaba una pieza me prestó dinero para invertir en el arreglo.

Cuando le solucioné el problema al cliente, a la semana me llamó para preguntar por qué no había ido a cobrar. Dije que le estaba dando la garantía.

Contestó que el césped ya estaba verde, que le diera una cuenta para depositarme. Yo ni cuenta tenía y me depositó en la cuenta de mi cuñada, cuando vi lo que me había depositado, me depositó de más (se vuelve a emocionar).

¿Has sentido discriminación?

No, uno sabe sobre los problemas que contrae para un país la migración y más este desborde que hay en Chile, de venezolanos, colombianos, haitianos, bolivianos. Porque el país no está preparado para esto, entonces hay que ser consciente de que existe gente que no le gusta.

Tuve un encontronazo con una señora en mi trabajo donde cuido un jardín, yo ya le había advertido varias veces, pero dejó que el perrito orinara en el césped hasta que escarbando me dañó una planta.

Le dije –señora me está dañando el jardín- entonces viene y me dice que yo no estudié, que por eso tengo que estar cuidando un jardín. Imagínate. Después me dijo – por qué no se va a su cerro donde usted vive – yo vivo en Av. Argentina.

Casa de la Juventud

Además de sus labores como jardinero en Llullaillaco, sector sur de Antofagasta, Pedro Bustamante atraviesa la ciudad cada tarde para llegar a su segundo trabajo en la Casa de la Juventud de La Chimba.

En este espacio de encuentro, ubicado en el Barrio Transitorio Luz Divina y perteneciente a la Fundación Recrea, supervisa a los menores de edad en situación de riesgo que participan en los talleres impartidos para ayudarlos a desarrollar sus talentos.

Pedro tiene el sueño de volver a armar su empresa de jardinería en Chile y también traer a su hijo mayor, que actualmente reside en Panamá.

 


Invitan a la comunidad migrante a participar del “Patio Vecinal y Operativo Social” este sábado

Una feria denominada “Patio Vecinal y Operativo Social”, desarrollarán diversas entidades este sábado 24 de agosto desde las 10:00 de la mañana en la Villa La Florida, sector sur de Antofagasta, con el objetivo de brindar apoyo a la comunidad migrante en la comuna.

Hasta las 14:00 horas, los asistentes podrán recibir orientación en la sede vecinal ubicada en pasaje Los Copihues y la Iglesia Anglicana, ubicada en Antonino Toro 1368. Actividad en la que profesionales brindarán servicios de odontología, psicología, veterinaria, peluquería, entre otros.

También estará presente la Agrupación Miranda Intercultural, organización que se formó hace dos años en Antofagasta para entregar ayuda en la tramitación de temas migratorios.

En este sentido, Candy Ortiz, voluntaria de Miranda Intercultural, explicó que “lo que hacemos es guiar a las personas migrantes, porque están súper desorientadas en cuáles son los procedimientos que tienen que hacer para obtener sus visas”.

Asimismo, Candy puntualizó en la situación de los inmigrantes venezolanos “como es una migración nueva digamos, por todo el tema que hay humanitario, necesitan apoyo. Entonces nosotros lo que hacemos es derivarlos para que completen el papeleo que necesiten”, detalló.

De esta manera, queda abierta la invitación a la actividad que contará con la representación de Carabineros, el Hospital Clínico de Antofagasta, Hogar Crea, el Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Quiero Mi Barrio, entre otros.

 


 

Javier Pernía: “Yo no vengo a quitarte el trabajo, yo simplemente quiero trabajar para progresar”

  • Javier llegó hace dos años de San Juan de Colón. Actualmente ejerce como profesor de música y es contrabajo tutti de la Orquesta Sinfónica de Antofagasta.

Desde los trece años que a Javier Pernía le apasiona la música, ese entusiasmo preadolescente lo llevó a estudiar pedagogía en música y luego dirección orquestal.

Llegó a Chile con lo justo teniendo en mente la idea de radicarse en Santiago. Pero sus amigos le aconsejaron quedarse en Antofagasta, donde prontamente cumplirá dos años de haber dejado San Juan de Colón en Venezuela.

Vivió con ocho venezolanos en un departamento de tres habitaciones en el sector norte de la ciudad. Sin embargo, actualmente es contrabajo tutti de la Orquesta Sinfónica de Antofagasta y profesor de música en el Colegio Rendic.

¿Qué te motivó a dejar Venezuela hace dos años?

Una pregunta fuerte. La situación. Hubo un momento en que yo vivía bien, tenía un buen trabajo, un departamento, un auto, pero lamentablemente todo fue degradándose por la inflación.

Trabajaba en un colegio y en el Sistema de Orquestas de Venezuela. El Sistema es una escuela de músicos que educa a niños para sacarlos de la pobreza, provee instrumentos, paga los sueldos de los profesores y es bastante prospero.

Y con la situación actual ¿Todavía funciona?

Con más de algún traspié. Lo que pasa es que siempre ha estado financiado por el gobierno, independiente del de turno, ha sobrevivido más de 40 años.

Todo eso gracias a la figura del maestro José Antonio Abreu, él fue ministro de economía y de cultura en Venezuela. Creó el Sistema de Orquestas desde cero con 20 niños y 10 atriles, una cosa maravillosa que hasta el día de hoy está formando jóvenes a pesar de la crisis.

Hubo alguna situación determinante, en la que dijeras, esto es demasiado, me tengo que ir de Venezuela.

Un día vi a mi mamá desesperada, la encontré en la cama llorando porque no tenía plata para ir al mercado. Yo lo venía pensando pero no me atrevía, y ese fue como el disparo, la alarma que me dijo, tengo que salir adelante.

No me podía quedar más con los brazos cruzados. Mi papá y mi mamá, me dieron la educación, entonces tenía que buscar por ellos.

¿Trajiste a tus papás a Chile?

 No, mi mamá y mi papá tienen 74 años, entonces sería duro para ellos cambiar de entorno social. Me dan ganas de traérmelos pero creo que sería muy difícil.

¿Y cómo los ayudas?

 Enviando dinero, porque si uno ve el cambio de moneda, el dinero de aquí allá se cuadriplica. Un ejemplo, yo envío diez mil pesos y allá son 140 mil bolívares.

Volvamos a Antofagasta. ¿Cómo estás tú actualmente? ¿Cuánto te costó llegar al trabajo que tienes ahora?

 Bastante, fue fuerte porque primero estuve trabajando como garzón, pero gracias a dios tuve el apoyo de Carlos Wastavino, él me dio trabajo, incluso llegué a la entrevista de trabajo con miedo, porque era una cuestión totalmente distinta a la que yo me iba a enfrentar. Pero terminamos hablando de música y nada del trabajo (risas), al final me dijo que me iba a dar una oportunidad como operador técnico en Carwast.

Eso fue el 2017, y apenas tuve mis papeles comencé a moverme, en noviembre del año pasado tuve la oportunidad de postular al Colegio Rendic.

Algo que me ayudó demasiado fue estar en la Orquesta Sinfónica de Antofagasta (OSA), porque gracias a ellos armé mi red de contactos.

¿Cómo lograste entrar a la OSA?

 La primera vez que postulé como tenía bastante tiempo que no tocaba, no quedé, pero me siguieron llamando como músico extra. Fue maravilloso que siempre me tomaran en cuenta, y en el último concurso que hicieron en mayo de este año quedé.

¿Has vivido algún episodio de discriminación?

 Al principio cuando garzoneaba, con mis compañeros de trabajo, pero algo que aprendí con mi familia es que siempre hay que buscar la manera de hablar, de conversar con la persona para aclarar la situación. Yo no vengo a quitarte el trabajo, yo simplemente quiero trabajar para progresar, al final cerramos ese episodio tomándonos unas chelas (risas).

¿Qué opinas del éxodo de venezolanos? De que se vean familias completas pidiendo en la calle.

 Entiendo que para las personas que tienen negocios es difícil tener trabajando a un extranjero sin papeles, porque si no pueden pagarle imposiciones, de repente tienen que gastar más dinero en esa persona, uno entiende esa parte.

He visto mucha gente pidiendo en la calle, y yo me divido, porque es fuerte, quizás no tuvieron de otra pero hay que seguir buscando, hay muchas cosas que hacer, no tienes que quedarte con la primera puerta que te cierren. En Chile hay mucho trabajo, como para que te vengas de Venezuela a pedir plata.

 

 


Previsión sin Distinciones: ¿Conoces tus beneficios previsionales y derechos laborales?

  • Chilenos y migrantes podrán resolver sus dudas sobre el funcionamiento y los beneficios asociados al sistema previsional chileno.

“Todos somos trabajadores y tenemos los mismos derechos”, esta es la principal consigna de Previsión sin Distinciones, iniciativa para que migrantes, mujeres y jóvenes, conozcan sus deberes y derechos previsionales.

Ignacia Labbé, coordinadora del proyecto y responsable del Programa Laboral del Servicio Jesuita a Migrantes, explicó que “hay mucha desinformación porque falta educación previsional, y nos enfocamos específicamente en este público porque existen varios beneficios para ellos que se desconocen”, detalló.

Para revertir esta situación, la mañana de este martes realizaron una feria laboral en la explanada de la municipalidad de Antofagasta, a la que habrían asistido cerca de 300 personas.

Esta actividad contó con un stand informativo del proyecto y fueron convocadas empresas que ofrecieron vacantes de trabajo. Asimismo, estuvieron presentes organizaciones sociales entregando información a los asistentes.

Para quienes no pudieron asistir, se está preparando una acción similar que se llevará a cabo en agosto y que dará cierra al proyecto.  Iniciativa que es financiada por el Fondo para la Educación Previsional (FEP), de la Subsecretaría de Previsión Social del Gobierno de Chile.

Falta de información

El Servicio Jesuita a Migrantes, busca transmitir que el sistema de pensiones en Chile no hace diferencias. La coordinadora, Ignacia Labbé, puntualiza que “si tú eres trabajador chileno o migrante, las leyes son las mismas, los deberes son los mismos, los derechos son los mismos. Esto, independiente de tu situación migratoria”, completó.

Además, Labbé, agregó que “la gente cree que cotizar es solamente para la vejez, pero hay muchas cosas entremedio que pueden ocurrir. Puedes quedar cesante, sufrir un accidente o quedar embarazada, entonces tienes que considerar que se trata de un sistema de protección social”, expuso.

Indicó también que es importante relevar la cotización temprana, porque entre los 20 y 30 años se producen 40% de las cotizaciones correspondientes a la vida laboral. De acuerdo a esto, Labbé declaró que “si tienes entre 18 y 35, y tu sueldo es menor de 451 mil pesos, si no cotizas durante dos años, hay un subsidio para aumentar tu ahorro previsional”, ejemplificó.

Frente a la realidad de las personas migrantes, Labbé manifestó que “para ellos cotizar es importante porque es un requisito para la permanencia definitiva. Muchas veces los trabajadores se confían del empleador y no vigilan si sus cotizaciones están al día, y al momento de hacer el trámite, se dan cuenta que no pueden optar a la residencia”, señaló.

Redes Sociales

Esta importante campaña de difusión, incluye videos informativos que explican de manera sencilla los detalles sobre la importancia del sistema previsional y los beneficios que entrega.

Chilenos o migrantes pueden acceder a ellos en http://sjmchile.org/previsionsindistinciones/

En redes sociales, puedes seguirlos en Facebook @sjmchile, Instagram @sjmchile y Twitter @sjmchile

 


 

Ledys Medina: “Me tocó adaptarme a algo que no es malo pero es diferente”

  • Ledys dejó Buenaventura luego de que su hermano muriera, “estaba desarmado, sin embargo lo rodearon y le pegaron un tiro en la espalda, también otro en la cabeza que le sacó los sesos”.

A unas cuadras de su casa, en el barrio donde vivía en Buenaventura Colombia, Ledys Medina sufrió una dolorosa perdida, su hermano fue asesinado a tiros por la policía.

Relata que hubo amigos que quisieron socorrer a su hermano, pero la policía se los impidió. Y en su lugar, dieron vueltas a la manzana con el cuerpo ensangrentado sin llevarlo a ningún centro asistencial.

Ledys, conmocionada, decidió emigrar a Chile por un año para olvidar la traumática muerte de su hermano.

El plan era juntar dinero y reunirse con su madre que está radicada en España. Sin embargo, ese lapso se convirtió en once años viviendo en la región.

¿Qué le pasó a tu hermano?

Mi hermano, a él lo asesinaron. Se puso a discutir con su pareja en la calle, la policía llegó y lo asesinó.

Una amiga observó todo, ella vio cuando mi hermano estaba discutiendo con la muchacha que se metió a una casa, desde donde llamaron a los policías. Cuando llegaron, mi hermano que había ingerido alcohol se puso a discutir con ellos, en ese momento los policías comenzaron a disparar al aire.

Mi hermano estaba desarmado, sin embargo lo rodearon y le pegaron un tiro en la espalda, también otro en la cabeza que le sacó los sesos. Lo patearon en el suelo, cuando yo lo fui a ver tenía las marcas de las botas en la cabeza.

A un vecino le llegó un tiro en el brazo, dañaron las casas con los balazos, fue algo ilógico.

¿Son normales estas situaciones con la policía?

No, ellos pueden disparar si es que la persona está armada, pero mi hermano no lo estaba y no tenía antecedentes.

Cuando yo fui a ver a mi hermano al hospital, la misma policía me pedía disculpas. Que disculpara, porque la noticia que ellos habían recibido era que él era un delincuente.

Nosotros demandamos al estado, pero lo único que hicieron fue cambiar de ciudad a los policías que participaron. Para mi eso fue terrible.

¿Saliste de Colombia para olvidar?

Yo compartía la casa con mi hermano, tuve que dejar ese lugar porque no podía dormir. Fue entonces que una amiga ofreció recibirme en Chile, antes no tenía planes para salir de mi país.

¿Fue difícil llegar a Chile?

Cuando llegué me encontré con una cultura totalmente diferente, en ese entonces no habíamos tantos colombianos.

Me dieron duro las palabras, porque todos hablamos español, pero hay frases que no significan lo mismo. Me molestaban, me hacían bromas, para mi fue chocante.

Encontré extraño que los vecinos no se conocen y no habían niños jugando en las calles. Me tocó adaptarme a algo que no es malo pero es diferente.

¿Y por qué te fuiste quedando?

Conocí una pareja chilena con la que me trasladé hasta Mejillones, pero la pasé muy mal en esa relación, no me fue muy bien, él no se portó bien conmigo.

Sufrí violencia psicológica y cosas que hacía que no estaban bien, pero uno enamorada es ciega, sorda y muda.

Tenía un almacén y yo trabajaba para él, pero no tenía ni sueldo ni contrato. No tenía vida, día y noche en ese negocio. Del estrés me salieron unas manchas en la cara.

¿Cómo saliste de ahí?

Sola, primero trabajé en un restaurant como ayudante de cocina en La Portada, donde tampoco me trataron muy bien. El chef renunció, entonces al ser la más antigua, me tocaba enseñarle a las muchachas nuevas pero eran muy groseras conmigo.

Cuando fui a dejar la carta de renuncia, no tenía como devolverme a Antofagasta. Dos chilenos en una camioneta me ofrecieron acercarme a la ciudad, les conté que había renunciado y me dijeron que en su empresa estaban recibiendo a gente para hacer aseo.

Fue cuando entré a ese trabajo que decidí estudiar, tenía todas las ganas pero lo veía tan imposible. Sin embargo, logré matricularme para estética integral en un instituto.

¿A qué te dedicabas en Colombia?

Trabajaba con niños y estudiaba para profesionalización docente, en guarderías de bienestar familiar. Yo nunca había trabajado haciendo aseo, lavando baños, para mi fue tan traumático pero lo hacía con tanto amor. Una vez me senté a llorar, se me salieron las lágrimas.

¿Fue muy dura esa experiencia?

Era una empresa minera pequeña, ahí todo el mundo hacía lo que le daba la gana, no había ningún protocolo. Sufrí mucha inestabilidad en ese trabajo.

¿Te discriminaron?

Una señora que trabajaba en la cocina no me daba comida, hacía la fila y pasaban los platos por mi cara y no me daba. Escuchaba cuando ella decía que me odiaba y que me iba a hacer la vida imposible. No entendía porqué me odiaba.

Hasta que una vez, oí cuando dijo que ella me trataba así, porque su marido la dejó por una colombiana.

Cuando me fui de ese trabajo, me quedaron debiendo plata y tuve que denunciarlos. Logré que comenzaran a pagarme en cuotas, pero hasta cheques sin fondo salieron entremedio, hasta el día de hoy me deben una cuota.

Pésima experiencia entonces.

Bueno, cuando estuve trabajando ahí, hasta para que te dieran implementos de seguridad había que estar como pulga en la oreja, como dicen ustedes.

Eso fue algo que me llamó la atención, que la gente con tal de tener trabajo se aguantaba todo, aunque estuvieran inconformes.

¿Estás mejor ahora?

No gano lo suficiente, sobrevivo, pero estoy haciendo lo que me gusta. Mi sueño es tener mi propio negocio y quiero nacionalizarme.

Mira Antofagasta

 Ledys es encargada del área de migraciones en Mira Antofagasta, organización que proviene de Colombia y está presente en el país.

Como voluntaria ha sido testigo de situaciones donde inescrupulosos lucran con los migrantes, cuando les ofrecen “armar paquetes” para regularizar la documentación.

En este sentido, enfocan sus esfuerzos a la población más vulnerable que no tiene el conocimiento necesario para llevar a cabo los trámites que se realizan online.

 

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Liz Cadima: “En las redes sociales nos tratan de lacras”

  • “Mi sueño es que nos radiquen donde estamos, porque me siento como en mi país”.

A los 14 años, Lizbeth Cadima dejó la zona agrícola de Cochabamba en Bolivia, porque su papá abandonó a la familia, por lo que tuvo que dejar el colegio para ayudar económicamente. Llegó hasta Buenos Aires en Argentina, donde pasó 12 años de su vida hasta que decidió trasladarse hasta Antofagasta. Relata que en su barrio de Cochabamba nadie tiene lavadora, y que para adquirir un televisor hay que tener mínimo 600 dólares.

Liz, ¿Qué te motivó a salir de Bolivia?

 Lo más esencial fue el tema de la economía de nuestro país, nosotros somos muy ricos en el tema de la naturaleza, pero para sobrevivir con los sueldos que tenemos las mujeres allá, es muy poco, en dinero chileno equivale a 80 mil pesos.  

¿Cómo fue buscar trabajo en Antofagasta?

Tramité el permiso de trabajo al día siguiente de llegada al país, eso duró 15 días. Creo que el tiempo que se demore depende de la suerte, porque conozco a otras personas que se han demorado más de un mes en obtener el permiso. Tuve una mala experiencia con el tema de hacer mi carnet, aún no tengo la definitiva, yo trabajaba en la misma empresa, imponía también cuando hacía pololos, pero a pesar de eso me negaron la definitiva porque supuestamente yo no tenía imposiciones comprobables, pero sí las tenía.

¿En qué lugar vivías cuando llegaste?

Por la Feria Juan Pablo II, arrendaba una pieza. Pero cuando traje a mis hijas fue muy difícil, me dijeron que tenía que dejar la pieza porque no era para personas con hijos.

¿Era incómodo vivir ahí?

No teníamos privacidad, mis hijas no podían reírse o hablar fuerte, porque era motivo de pelea con el dueño de casa. Ahí vivíamos 15 personas en pequeñas piezas. Me puse a buscar una alternativa, como un mini departamento, pero lo primero que te preguntan es si tienes hijos (se emociona). Con la desesperación, llegué a llorar cuando iba a alguna casa para buscar arriendo por la forma en que te preguntan, como si fuera algo malo tener hijos. Además, no me alcanzaba la plata para arrendar una casa, mi sueldo en ese entonces era 260 mil pesos.

¿Eso te llevo a pensar en irte a un campamento?  

La gente de mi trabajo me contaba que ellos vivían en campamento, que por qué mejor no buscaba ahí, pero no sabía como se hacía eso.  Yo no entendía lo que era una toma, lo primero que me contaron era que había que pagar 80 mil pesos para que unas máquinas aplanaran el terreno.

¿Fue duro tomar esa decisión?  

Estuve indecisa, porque fui a ver el lugar y tenía miedo por hacer algo que iba en contra del gobierno. Pero no tuve otra opción, así que acepté irme al campamento.  Al final pagué 150 mil pesos para aplanar el terreno. Nuestro miedo era, vamos a invertir ahí y nos van a sacar.  

¿Cómo lo hacen para tener servicios básicos como luz y agua?

Para la luz nos colgamos de la población, algunos tenemos generadores, pero lo que pasa es que por el ruido se enteran de que uno tiene y te lo roban. El agua al comienzo la comprábamos, pero como el campamento fue creciendo, no nos abastecía, así que decidimos hacer lo mismo.

¿Qué piensas de la gente que ve mal que ustedes no paguen arriendo, luz y agua? ¿Cómo te tomas esa crítica?

Se entiende, nosotros en ese tema, cuando por ejemplo en La Chimba se pusieron los medidores, pedimos que también nos pusieran. Pero nos dijeron que no se podía por el tema de las torres de alta tensión.

¿Y cómo es vivir en un campamento?¿Es tranquilo vivir ahí?  

Los viernes uno entra al campamento y uno siente el olor de la K’oa, yo por eso me siento cómoda viviendo ahí, sentimos que estamos en nuestro país.  Hacer la K’oa, ofrenda a la Pachamama, es un sahumerio que uno hace, que te enseñan desde niña, cuando uno va a vivir a un lugar que es nuevo para limpiar las malas vibras, uno ahuma y se va todo lo malo. La tradición es hacerlo el primer viernes de cada mes. Conozco muy bien a mis vecinos, son peruanos, ecuatorianos y bolivianos. Y un poquito más alejados están los colombianos.

¿Y por qué un poco más alejados los colombianos?

Es que casi van por sector, depende del comité de vivienda.

¿Pero tienen mala fama los colombianos o es que se dio así?

Bueno, en mi caso del terreno a mi me avisó una persona peruana y así de boca a boca, se va pasando la información. No es que no me agraden los colombianos, si no es que se apegan entre ellos mismos.

¿Participaste de la protesta que pide la radicación de los campamentos?

Participé en la marcha, aunque estamos dispuestos a esperar en la fila, pero estamos bloqueados en el sistema, no podemos postular. Uno tiene hijos y no alcanza la plata para ir a arrendar.

¿Te has sentido discriminada?

A mi Chile me ha recibido muy bien, y los chilenos son muy buenas personas no son racistas, yo siento que no. Porque yo he estado en Argentina, ahí si se ve el racismo, a mis hijas en el colegio las trataban de “bolitas”. Por vivir en un campamento sí, en la redes sociales nos tratan de lacras.

¿Vives tranquila ahora?

Vivo en la incertidumbre, hubo una época en que nos estaban desalojando. En el gobierno anterior entraron militares y uno no dormía nada, pensando en que cualquier minuto nos iban a echar de ahí. Mis hijas quedaron traumadas, veían a cualquier carabinero o militar cerca y pensaban que nos iban a desalojar. Mi sueño es que nos radiquen donde estamos, porque me siento como en mi país, no extraño Bolivia.

Comunidad quechua

Liz es presidenta de la agrupación folclórica, “Salay Cochabamba Filial Antofagasta”, ritmo de zapateo que ha estado presente en el Carnaval de los Colores y en otras actividades a beneficencia en Antofagasta. Está orgullosa de su origen indígena y no le gustaría separarse de su comunidad, colectividad que nació en el Campamento Balmaceda, ubicado sobre la Feria Las Pulgas, sector norte de la comuna.

 

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Gloria Blandón: “A uno se le olvida que está en otro país”

  • Todo mundo llega aquí con la expectativa que se va a ir a trabajar a una mina.

Por amor, es la explicación que Gloria María Blandón da, cuando le preguntan por qué se quedó en Antofagasta. Hace ocho años que llegó desde Colombia para ver a su hijo, Gloria dice que cuando llegó casi no habían compatriotas en la ciudad, y que la gente se alegraba al escuchar su acento caleño. Ha vivido episodios de discriminación, sin embargo, explica que gracias a su personalidad extrovertida no la han marcado.

Gloria, ¿Cómo ha cambiado el entorno para los colombianos en estos ocho años?

Actualmente, a uno se le olvida que está en otro país, porque es que es mucho, usted donde vaya. Puede ir a los campamentos, puede ir a una tienda o almacén más pequeñito del barrio, y ahí usted encuentra un colombiano. Además de otras personas extranjeras.

¿Qué comentarios negativos de los antofagastinos escuchas en la calle?

Frases marcadas como – aquí llegan los colombianos y se les abren las puertas, mira esa cantidad de negocios. Va poner uno algo y sí le ponen trabas, pero a los colombianos no -. También – a ellos les pagan un sueldo sólo por ser colombianos, la municipalidad les da como 200 mil pesos – . Entonces usted explica que no es así, y te dicen – no si yo tengo un amigo colombiano que le pagan- .

Derrumbemos los mitos, ¿Existe algún pago o ventaja para los colombianos?

Eso no existe, usted tiene que trabajar y pagar los mismos impuestos. Además, pues lógico tienes que pagar un poquito más, cuando empiezas a hacer los documentos para sacar la visa y todo.

¿Por qué eligen Antofagasta para migrar?  

Por lo mismo que todos piensan, que es la zona minera. Y todo mundo llega aquí con la expectativa que se va a ir a trabajar a una mina.  

¿Y se cumple?

No, ni siquiera para el mismo chileno muchas veces, hay personas del sur que migran hasta acá y se tienen que devolver porque no encuentran trabajo. Al final trabajan en lo que aparezca.  

Xenofobia en Antofagasta

 Antes de venir a Chile, Gloria renunció a su trabajo como terapeuta ocupacional en Cali, para poder ejercer su profesión en Antofagasta homologó el título. Relata que la resolución tardó ocho meses en llegar. El trámite lo completó viajando a Santiago con su título apostillado, junto a los sellos de Colombia y los de aquí, papeles que llevó hasta el Ministerio de Relaciones Exteriores.

¿Cómo fue buscar trabajo de terapeuta ocupacional?

Difícil porque mi oficio no era muy conocido en Antofagasta.

Me contaste que tienes una consulta. ¿Has experimentado discriminación?

Una vez le abrí la puerta a una paciente y la saludé, respondió – ah no, yo no quiero nada con extranjeros -.

La señora fue entrando, no me dijo permiso ni nada. Ella buscaba con la mirada mientras decía – no me voy a atender con extranjeros, no quiero saber de extranjeros, y si no me va atender un chileno me voy -.

Calmadamente, contesté – señora no se preocupe que aquí hay chilenos, siéntese-. Salió otra compañera que es de acá y bueno, la atendió. Yo estaba atendiendo un paciente, cuando mi compañera viene y me dice, a ver qué pasó con la señora.

La señora estaba llorando, entonces le comenté lo que había pasado que se disgustó cuando yo abrí la puerta. Y me dijo no, es que ella se puso a llorar, porque se recordó que la hermana vive en Australia, y que ha sufrido mucho por xenofobia, y que ella te hizo lo mismo.

Entonces yo le dije, ah que bueno que se acordó de eso, bueno al otro día, la señora fue y se disculpó conmigo.

 

 

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Antofagasta: Un lugar hostil para las personas migrantes

  • Beni Zambrano, socióloga y presidenta de Miranda Intercultural, detalla las particularidades de los venezolanos, a quienes les cuesta mucho asumirse como migrantes.

Venezuela atraviesa una crisis política, económica y social compleja, que ha provocado la mayor migración en la historia reciente del país latinoamericano. Benigna Zambrano, presidenta de la Asociación Miranda Intercultural, define las razones de esta acción como humanitarias.

Los venezolanos salen de su país no para cambiar su estatus social, si no que para vivir en un territorio que les permita estar tranquilos mínimamente. Sin embargo, ve a Antofagasta como un lugar hostil para las personas migrantes.

Hay xenofobia, porque los cambios sociales y culturales son lentos, sin embargo no quiere decir que esta actitud en la ciudadanía se justifique.

¿Por qué las personas migrantes llegan a Chile?

Porque se presenta como uno de los países más estables de la región. La migración venezolana tiene por lo menos media década, y las personas ya tienen quien les reciba, familiares o amigos, entonces también tienen un soporte, alguna contención de alguna manera.

Un prejuicio de los antofagastinos, es que los venezolanos podrían tener más educación frente a otros migrantes. ¿Qué opinas tú de esto? Afortunadamente, podríamos decir que es un prejuicio positivo, desde ese punto de vista. No obstante, eso también tiene sus dificultades sociales porque nosotros como organización siempre comentamos que evitamos hacer esa distinción del migrante bueno del migrante malo, ya que somos todos migrantes.

Beni, ¿Has vivido situaciones de discriminación?

Cuando voy por la calle no saben que tengo tres posgrados, la gente nada más me escucha que yo hablo distinto, e igual me discriminan. Entonces de entrada todos los migrantes nos podemos enfrentar a todos los tipos de discriminación.

¿Qué circunstancias dificultan que los venezolanos se integren a nuestra sociedad? 

Las personas migrantes venezolanas son un grupo cultural diferente, ya que no están acostumbrados a migrar, no lo tenían presupuestado. Para ellos es un choque tener que llegar a un lugar culturalmente distinto.

Cuando tú tienes una persona, que llegó de ser gerente con 20 años de experiencia, que tiene dos posgrados, que estudió en Europa o en Estados Unidos, y que viene a un país en el que tiene que trabajar en una bencinera, es complejo.

¿Cuánto tiempo toma superar esta situación?

Te toma un año o dos, entonces es un buen tiempo en el que estás haciendo trabajos mal remunerados, en condiciones precarias con vulneración de derechos. Que no pasa sólo con las personas migrantes, si no que tiene que ver con cómo es el sistema en el país.

¿Y por qué toma ese tiempo?

Por los visados por ejemplo, la institucionalidad migratoria está colapsada, eso es un hecho, es por eso que hay una Nueva Ley de Migración discutiéndose en el Senado. El DEM (Departamento de Extranjería y Migración) no da abasto, los trabajadores se han ido a paro, las organizaciones migrantes también empatizamos con eso.

Las condiciones de los trabajadores chilenos tampoco son las mejores, y la migración no viene más que a evidenciar los problemas existentes en la sociedad de acogida.

Si todos los migrantes nos vamos mañana, esos problemas van a estar, también va haber fila en los consultorios, igual existirán meses para tomar una hora, igual permanecerá la escasez de matrículas en los jardines infantiles. Entonces, la complejidad no es sólo ser migrante, si no que a qué sociedad llega ese migrante.

Y cómo las políticas públicas se avocan a recibir a las personas en un mundo que está globalizado y que la migración no va a parar, es un hecho y va a seguir, es un derecho humano, además.

Miranda Intercultural

Un poco más de tres años lleva funcionando en  Antofagasta, la Asociación Miranda Intercultural con el lema “Migrar es un derecho”. Grupo de profesionales que entrega contención a las personas migrantes. El futuro lo ven como un desafío, donde Chile debería empezar un verdadero proceso de inclusión respetuoso de los derechos humanos para las personas migrantes. Especialmente, porque esas personas van a parir a nuevos chilenos. Puedes encontrar a la asociación en Facebook como Miranda Intercultural.                              

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